Oct 8

Hay ciudades que parecen hechas para escenificar historias inolvidables, para dar un contorno de grandeza a las hazañas y fracasos del héroe o heroina y, en definitiva, para ser inmortalizadas en celuloide. Roma puede presumir de ser una de ellas. A continuación repasaremos algunos de los rincones de la capital italiana mitificados por la gran pantalla, que ningún cinéfilo debería dejar de visitar.
Cinecittà bien podría ser considerado el Hollywood del continente europeo. Como su nombre apunta, se trata de un colosal complejo de facilidades cinematográficas que proporciona decorados, equipo técnico, sala de producción y todo lo necesario para llevar a cabo una película.
En Cinecittà nacieron los grandes clásicos italianos, pero también superproducciones estadounidenses como Ben-Hur o Cleopatra. En la actualidad, Cinecittà no ha perdido un ápice de relevancia: sus decorados han sido la Gran Manzana en Gangs of New York de Scorsese y el evocador escenario de Roma, la popular serie de la BBC.
Cinecittà se encuentra en la Via Tuscolana, de fácil acceso por metro (apenas 20 minutos desde la estación Termini). Por desgracia, tan sólo está abierta al público en contadas ocasiones; por ejemplo, la Noche Blanca.

Pocas películas han proyectado una imagen tan glamourosa, apasionada y al mismo tiempo trágica de la capital italiana, como la laureada obra maestra de Fellini.
La Fontana de Trevi, en la que la escultural Anita Ekberg se da un sensual baño a la luz de las estrellas, es su símbolo más reconocible. No lo es menos la Vía Veneto, donde los paparazzi romanos se reúnen al acecho de las celebridades de Hollywood.
El Fontana Hotel Rome goza de vistas espectaculares a la espectacular fuente y un café en la azotea desde donde no perderse detalle. Otra buena opción céntrica es el Hotel Medici, a pocos pasos de la Via Veneto.
En la que es considerada una de las mejores comedias románticas de la historia, Audrey Hepburn y Gregory Peck pasean su imposible historia de amor en vespa por una festiva y soleada Roma. Los cinéfilos no pueden perderse una visita a la iglesia de Santa María in Cosmedin, en cuyo pórtico se encuentra la Bocca della Verità, protagonista de una de las secuencias más inolvidables del filme.
De visita obligada es también el Palacio Colonna, en la Plaza Santi Apostoli, donde, al final de la película, la joven princesa deberá tomar la decisión más importante de su vida.
Esta zona dispone de una oferta de alojamiento muy recomendable, como el Hotel Giolli o el Hotel Trevi.
Foto 1 por Angela Radulescu
Foto 2 por Giampaolo Macorig
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