Entre Venecia y Bolonia, en la región de la Emilia Romaña, se alza Ferrara, una bonita ciudad medieval que destaca por sus murallas, castillos, palacios y demás arquitectura renacentista. Un rincón que no debes perderte si estás de tour por tierras italianas.

Italia no se nutre sólo de sus ciudades más conocidas, como Roma, Florencia o Venecia. Cada pueblo, cada ciudad y cada paisaje tienen un encanto especial, poseedoras de una historia rica y atrayente donde el arte está siempre muy presente, imprimiendo un carácter muy arraigado.

Así es Ferrara que, ubicada junto al delta del Po, deja entrever una fisonomía particular que le han valido el reconocimiento de Patrimonio Mundial por la UNESCO. Su muralla medieval, de color rojizo, contrasta con el verde de sus parques y jardines. La ciudad te acoge y te sientes como en casa, pues se trata de una urbe de pequeñas dimensiones, muy tranquila donde la vida pasa sin más. Sus habitantes la recorren a pie o en bicicleta, uno de los transportes estrella que recomendamos utilizar cuando la visites.

Castillos y palacios

El Castillo Estense de Ferrara de tipo medieval es el más conocido de la ciudad y se halla en el centro de ésta. Es fácil identificarlo porque sus dimensiones son importantes y sus altas torres nos descubren que se trata de un lugar importante. Data del año 1385, y en su interior (que puede ser visitado) vemos las antiguas cocinas y las celdas, las habitaciones y pinturas de la época. Pero lo mejor es subir a la torre de los Leones, algo alta, pero con las mejores vistas de toda la región. En su exterior, destaca un estanque, áreas verdes y una arquitectura medieval envidiable.

Totalmente distinto es el Palacio dei Diamanti, de construcción renacentista, brilla por sus 8.500 “diamantes” que componen los sillares de mármol del revestimiento original. Toda una belleza que alberga la Galería Municipal de Arte Moderno.

Iglesias y catedrales

Como no podía ser de otra manera, Ferrara también cuenta con importantes iglesias. Llama la atención la catedral, imponente y decorada con mármol, mezcla de estilos románico y gótico. Cuenta con un campanario inacabado y obras de pintores locales de los siglos XVI y XVII.

No menos bellas son las iglesias de Jesús, San Domenico, San Francesco y de San Giorgio. Entre ellas destaca la visita a la iglesia de San Cristoforo alla Certosa, que podemos llegar en bicicleta y que ofrece un interesante recorrido por sus amplios jardines.

Foto: W.