Feb 10

Todos compramos souvenirs típicos de los países que visitamos, cuanto más excéntricos, graciosos y originales mejor. Sin embargo, raramente nos paramos a pensar que podríamos estar infringiendo la ley. Lo cierto es que no son pocos los que han acabado en la cárcel o han tenido que pagar elevadas multas por haber comprado un animal o un objeto tan aparentemente inocente como una roca o una cartera de piel de serpiente.
1. El hecho de poder comprar un artículo determinado en puestos ambulantes o en mercadillos no significa que esté permitido sacarlo del país o incluso que su tenencia no supone una infracción.
En algunas ocasiones, el vendedor desconoce la legislación internacional sobre el producto que vende. En otras, aún sabiéndolo, cuenta con la ignorancia del turista para hacer su agosto.
2. El hecho de ignorar las leyes del país no va a suponer un atenuante de la condena ni mucho menos te va a dejar libre de cargos. En otras palabras:
3. ¡Infórmate! Consulta la oficina de turismo o la página web de la embajada del país que vayas a visitar, allí te proporcionarán toda la información relativa al tipo de objetos cuya compra hay que evitar.
Algunos souvenirs con los que hay que tener cuidado cuando se viaja a países exóticos son los siguientes:
Suena a broma, pero lo cierto es que más de uno ha ido a la cárcel por culpa de un fragmento de roca.
En algunos países, una piedra perteneciente al patrimonio histórico de la ciudad constituye un serio delito de posesión ilegal de antigüedades, ya se haya cogido del lugar de interés turístico al que pertenece o haya sido adquirida en una tienda o puesto ambulante.
En primer lugar, especies protegidas como distintos ejemplares de lagartos, serpientes y reptiles en general, aves exóticas y, por supuesto, mamíferos salvajes como primates, cachorros de leopardo… Pero también otros animales menos obvios como algunas especies de insectos, mariposas o caballitos de mar, dependiendo del país.
En México, por ejemplo, uno se encontrará con fascinantes especimenes de papagayos e iguanas a la venta, pero están protegidos por la ley y no se pueden exportar.

Es preciso fijarse e informarse de qué material están fabricados los objetos que se desea comprar, porque podría haber trampa. Si son derivados de plantas o animales protegidos, tendremos un serio problema en la aduana.
Entre ellos se incluyen:
En algunos casos la cosa puede complicarse extraordinariamente: por ejemplo, en los mercados de Perú venden “palos de lluvia”. Por muy inocentes que parezcan, están hechos de cactus, especie protegida en el país. Por ello, su adquisición está limitada a tres palos de lluvia por persona. Sobrepasar el límite supone una elevada multa en aduanas.
Otro ejemplo son las guitarras de palosanto en Brasil. Todo aficionado a las guitarras sabe que la madera de palosanto es una de las más preciadas por los guitarristas. Sin embargo, debido a la explotación sin escrúpulos de esta madera en el país carioca, su exportación está prohibida.
Lo mismo ocurre con las conchas. Hay especies que, para su exportación, requieren un permiso especial. Es el caso de la concha reina y de la concha gigante.
Más allá de la multa o pena de cárcel, es preciso tener en cuenta que muchos de estos souvenirs provienen de especies en serio peligro de extinción y su caza ilegal se ha venido incrementando precisamente debido a la demanda turística. En nuestras manos está poner fin a esta barbarie.

Foto 1 por law_keven
Foto 2 por “Soggydan” Dan Bennett
Foto 3 por “Soggydan” Dan Bennett
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