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En apenas unos años, Nantes ha dado un paso de gigante en materia de atracción turística. La que fuera la ciudad de Julio Verne parece querer convertirse poco a poco en una fantasía sacada de la mente del escritor, gracias a imaginativas y monumentales propuestas como el Jardín de las Máquinas. Nantes puede convertir un fin de semana ramplón en una odisea propia de Phileas Fogg o el Capitán Nemo.

1. El Jardín de las Máquinas de la Isla de Nantes

A dos artistas de la ciudad se les ocurrió aprovechar los viejos espacios y almacenes de la zona de astilleros para llevar a cabo una fantasía onírica a medio camino entre las creaciones de Julio Verne y los proyectos imposibles de Leonardo.

El resultado es una pequeña urbe retrofuturista de interés artístico, cultural y recreativo: un museo y un parque de atracciones al mismo tiempo, que ha servido para revitalizar la imagen de Nantes.

Sus principal atracción es El Gran Elefante, armatoste de metal y madera de 12 metros de altura a imitación de los elefantes que transportaban a los sultanes. Como tal, puede transportar a 50 pasajeros en paseos de tres cuartos de hora.

También cuenta con una galería donde se exponen los secretos de construcción de las máquinas, así como nuevos proyectos, y un taller donde observar el proceso de construcción.

Echad un vistazo a su preciosa web oficial.

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2. Museo Julio Verne

Julio Verne, el escritor que tan buenos ratos nos ha hecho pasar con sus aventuras submarinas, en globo o en el centro de la tierra, es el ciudadano de Nantes más conocido y por ello tiene su merecido museo.

El museo está situado en una preciosa edificación del siglo XIX, rodeada por jardines y al pie del río Loira.

Dividido en ocho estancias, la muestra reúne objetos que pertenecieron al escritor, como muebles de su escritorio, libros, manuscritos o su querida colección de porcelana china, junto con un fantástico arsenal de réplicas de artilugios que aparecen en su obra, como descabellados inventos o mapas de regiones intraterrestres.

El museo también alberga interesantes propuestas relacionadas con la ciencia, la astrología, los viajes y en definitiva las materias propias de la obra de Verne. En la actualidad hay una muestra fotográfica sobre eclipses.

La dirección es rue de l’Hermitage, 3 y la entrada cuesta 3 euros. Más información en la web del museo.

3. Jardín de las plantas de Nantes

Emblemático pulmón verde de Nantes, este jardín botánico abierto en 1688 alberga en la actualidad 11 000 ejemplares de flora, algunos realmente exóticos. A destacar su vasta colección de camelias y plantas centenarias como magnolias y secuoyas.

La entrada es gratuita, a excepción de los invernaderos.

4. El Pasaje Pommeraye

Centro comercial inaugurado en 1843 y declarado monumento histórico. Se encuentra entre las calles rue Santeuil y rue de la Fosse.

Tiendas de ropa, de muebles, de cosméticos y belleza, librerías, restaurantes…, el Passage Pommeraye es una visita obligada para los amantes del shopping. Los que no lo sean aún pueden disfrutar de su bellísima decoración clásica en la que destacan las esculturas de estilo renacentista.

5. Brasserie La Cigale

Es el restaurante con más solera de la ciudad, famoso entre los aficionados galos a la gastronomía. En La Cigale no paran: desayunos, brunch, comidas, hora del té, cenas…, y así llevan casi 120 años. No hay mejor sitio para degustar un carpaccio de Saint Jacques o una deliciosa crème brûlée.

La Cigale está situada en la céntrica Plaza Graslin, frente a la Ópera.

Alojamiento

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