Feb 3

Para los supervivientes de la última Tomatina, o para los que no pueden esperar a la siguiente, el destino ideal para los próximos carnavales es Ivrea, Italia. Esta pequeña localidad piamontesa aúna desfiles de máscaras y batalla campal frutícola como ninguna otra. Aquí resumimos las claves para disfrutar de esta mágica y desconocida ciudad para aquellos que decidan alistarse al sano bombardeo de vitamina C.
La Battaglia delle Arance (Batalla de las naranjas) simboliza un conflicto histórico entre la tiránica nobleza piamontesa y el ninguneado pueblo llano.
Se cuenta que un noble local, haciendo uso de su derecho de pernada, abusó de una joven humilde, hija de molineros. Como consecuencia, el pueblo lo ajustició rebanándole el cuello.
En los festejos de carnaval se comenzó a insertar naranjas en espadas, para simbolizar la cabeza cortada. Es de suponer que de ahí a liarte a naranjazos con tu vecino terciaba sólo un paso.
Una treintena de carrozas capitaneadas por caballeros medievales, arremeten contra la gente de a pie, quienes les reciben con una lluvia de naranjas. Los caballeros responden con la misma moneda mientras la procesión avanza y las calles se llenan de pulpa, zumo y pegajosas víctimas. En el combate suelen participar miles de personas.
Consejo: ¡Participa! Los daños colaterales son inevitables, es decir, aunque sólo seas espectador te vas a llevar naranjazos a mansalva.
Además, francotiradores anónimos surgen de las ventanas y balcones de las viviendas, a lo Lee Oswald, así que uno no sabe nunca por dónde le va a llegar el proyectil. En definitiva, combate a la tiranía piamontesa en primera línea. Más vale morir matando.

Ivrea es una pequeña ciudad del noroeste de Italia con un rico patrimonio romano. Antes de que se tiña de color naranja, es recomendable pasear por Borghetto, un encantador barrio medieval, cruzar el Ponte Vecchio, cuya construcción se remonta al siglo V, o visitar el castillo.
Ivrea fue la sede de la casa Olivetti, empresa líder en tecnología décadas atrás y creadora de un sofisticado modelo de máquina de escribir con la que muchos hicimos nuestros primeros pinitos en mecanografía. Los nostálgicos de los productos Olivetti no deberían perderse el Museo Al Cielo Aperto dell’Architectura Moderna, que celebra el legado de Camillo y Adriano Olivetti.
Hotel La Villa es un tres estrellas tranquilo, agradable, con todas las comodidades y un excelente restaurante donde degustar extraordinarios manjares piamonteses a buen precio. Consejo: cuando te pregunte el camarero si te pone café o zumo de naranja para desayunar, di café.
Foto 1 por Giò-S.p.o.t.s.
Foto 2 por brettocop
Deje una respuesta